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domingo

Mi cuerpo es el oráculo de Delfos y ese músculo que golpea, la predicción de una pitia .


MÍSTICA Y DESASOSIEGO





Avanzo no avanzo.
Me abandono al rojo oscuro casi sangre, es decir
al tedio y al amor y
.                                  al amor al tedio.
(Gloriosa espiral llamada vida. Polvo
de tantas y tantas
constelaciones)
Me dejo arrastrar, como quien dice,
por el vago humo de la inercia y habito
una y otra vez
el rincón donde soy castigada
por el tiempo.
Porque siempre vuelvo a los mismos párpados,
no sé si soy menos sueño.
Porque me guardo de la tormenta en las mismas bocas,
no sé si mi voz aúlla.
Y así atravieso la calle,
con la mano del amante bajo el vestido,
con la lengua del hastío en la garganta y por dentro,
la seguridad de saber
que avanzo no
.                             avanzo.

lunes

Pronunciar cadáver exquisito, dar la bienvenida al verano.

Ouka Leele



Así comienza mi verano. Una excursión a un lago, el agua desnuda, sus risas, ellos, la calma, la calma, la calma. Este cadáver exquisito, antes de volver a Madrid:




Escuece tu saliva en mi costado,
el pan tostado,
de lado, en mi nuca
que me observa
anárquico
después
del último trago.
Por tanto dolor que se agrupa
arde otro vientre.
De nuevo la playa verde
dorando las pieles rojas.
La espina dorsal
no rige
el retrato de un desnudo,
en el tibio
cajón de tripas.

Rodrígo, Sara, Adrián, Jaime et moi.

sábado

Introspección o breve manual de intenciones


Las Pléyades ya se hundieron,
la luna también, y media
la noche, la hora pasa,
y me voy a acostar sola.

Safo

Pretendo
hacer de la ausencia una compañera infinita,
prender fuego a la sed de otra boca
y dentro de la inconsciencia
esperar a que todo cambie.

viernes

Ascensión desde el agujero llamado Nevermore

Shane McAdams



Este poema no se escribirá solo.

Esta vez no bastará
con descender.

Será necesario escalar,

llegar hasta la luz.

Ascender,
tocar los pies de Dios
con la punta de los dedos.

Comprobar su existencia,
ser el eterno aullido
de los perros sin amo.

Hacerle una felación al miedo
y volver a creer en la resurrección
de las amas de casa.


Porque este poema no se escribirá solo.

Porque primero habrá que aprender a sufrir,

a fingir que nada da igual,

que todo importa.



martes

De ser un MONOSÍLABO




El primer recuerdo que tuvo Mono fue el de una humillación. Era verano en 1985 y Mono tenía siete años. Los niños de su misma edad correteaban por la piscina de su urbanización con bañadores de proporciones minúsculas que dejaban ver sus frágiles miembros moverse grácilmente por el césped. Parecían felices mientras jugaban a buscar cosas bajo el agua. Mono los observaba desde su toalla de los Teleñecos. Tenía miedo a la piscina porque le recordaba al océano y temía al océano porque temía ahogarse. No sabía nadar. Además Mono, era obeso y sus únicos amigos eran los libros de Julio Verne y los Bollicao de chocolate. Aquella tarde Mono decidió acercarse a la piscina. Acababa de leer Veinte mil leguas de viaje submarino y comenzaba a no tener miedo al océano. Mono se situó en bordillo de la piscina con sus ojos fijos en la superficie acuosa. En ese momento los demás niños, antes inmersos en el juego, optaron por la destrucción y se dirigieron a Mono sin que éste los viera. Iban en manada, como las fieras cuando salen a cazar por la selva. Mono era la presa, su víctima más próxima. Dos de ellos lo sujetaron por los brazos mientras un tercero le quitaba el bañador. Después, lo arrojaron al agua desnudo. Mono recuerda la proximidad de la muerte. También recuerda las manos de la mujer que le salvó la vida; eran suaves y se hundían en la voluptuosidad de su carne. Más adelante, a los doce, recordaría ese tacto y tendría su primera erección.
Mono ahora tiene treinta y cinco años, estudia Filosofía en la Facultad de Letras. Nunca asiste a clase, y si asiste es sólo para ver las piernas de las jóvenes que acuden a diario. Tras una adolescencia llena de erecciones, eyaculaciones y citas con Jenna Jameson a la hora del crepúsculo, Mono se siente hastiado y sólo encuentra consuelo en el whisky. Hoy es su primer día. Comienza el segundo año de carrera. Piensa en Nietzsche, también en Jenna Jameson. Intenta recordar aquellas manos bajo el agua, el primer beso en un Mc Donalds desértico, el sonido de las cremalleras al bajarse, la atmósfera de un cine porno. Acaba de observar a dos adolescentes que no deben tener más de diecinueve años. Se sienta junto a ellas. Tiene una erección pero intenta contenerse. Se contiene. Mira fijamente al profesor que habla sobre la ética teleológica de Santo Tomás de Aquino. Ignora toda la explicación. Se duerme. Sueña que Santo Tomás de Aquino le dice"HAZ EL BIEN Y EVITA EL MAL". Para poner en práctica dicho principio, invita a las adolescentes a un gintonic. Éstas fingen estar ocupadas y bajan las escaleras hacia la cafetería. Mono intenta seducir a otras mujeres pero fracasa estrepitosamente, su dialéctica ya no funciona tan bien como en los noventa. Ante la evidente derrota decide tomarse una Coca-Cola en la cafetería mientras lee a Víctor Balcells Matas traducido al checo y busca una nueva presa a la que seducir. A su derecha están sentadas las dos adolescentes, fuman tabaco de liar mientras hablan de la Generación Beat y dan pequeños sorbos a su café expreso. Intenta introducirse en la conversación. -¿Estáis hablando de Gignsberg? ¡Me encanta! Lo conocí en un sueño, me dijo que dejara la bebida y me pasara al peyote. Las adolescentes se ríen y comienzan a seguir su juego. Mono se siente feliz y no puede evitar tener otra erección. Esta vez no se contiene y comienza a masturbarse bajo el libro de Víctor Balcells Matas, en cuya portada sale el autor desnudo e intentando sacar músculo. Las adolescentes hablan ahora sobre Simon de Beauvoir y el gazpacho andaluz. Ninguna de ellas se percata de lo que está sucediendo hasta que Mono comienza a gemir. Nosotros asistimos al espectáculo desde lejos. Las adolescentes lo miran con desprecio, le insultan, cogen sus cosas y se precipitan a la salida. Mono eyacula sobre el papel. Después de aquella tarde, no vuelve a la cafetería. A pesar de estar siempre llena, sólo es capaz de sentir la soledad más profunda.

miércoles

París no se acaba nunca

SANS LIMITES


París, marzo 2009


El pasado, decía Proust, no sólo es fugaz, es que no se mueve
de sitio. Con París pasa lo mismo, jamás se ha ido de viaje.
Y encima es interminable, no se acaba nunca.

Enrique Vila-Matas


September is the cruellest month


PENSAMIENTOS DE UN OTOÑO TEMPRANO


El abismo es vértigo de todo renacimiento.
Lao Tse


El verano se agota. Septiembre nos abofetea con su mano de acero. Después de la vorágine de sensaciones queda la realidad más letal, la más atronadora, la más difícil. La verdad nos golpea, nos golpea, nos golpea. Somos viento. Madrid vuelve a llenarse del ruido de las ambulancias y de los taladros. Vuelvo a madrugar por las mañanas. Vuelve el frío que cura la timidez de mi clavícula izquierda. Vuelven los Beatles con su "Yer Blues" y el tabaco de liar en los cafés de los noctámbulos. Otro septiembre. La misma ciudad. La misma crueldad del mismo mes. Yo distinta. Aún así, hay cosas que no cambian. En mi mente, Port- Marly sigue inundándose y John Lennon aún no ha muerto. Aún así, no seguir soñando no es una opción. Que nadie se alarme, que nadie grite con una bandera blanca cosida en el pecho. Dejémonos arrastrar por su caos, intentemos vivir no sobreviviendo a otro septiembre.



martes

1989


NACER DE NO NACER

Dánae- Klimt


Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.

Jorge Guillén


1989. Vuelvo al útero materno. Soy minúscula, frágil, casi líquida. Soy una ameba latiendo, un protozoo, una célula púrpura. Afuera Listz toca su Nocturno nº3 bajo los violáceos volcanes de la imaginación de un loco. Afuera millones de estudiantes chinos mueren masacrados en la Plaza de Tiananmen al mismo tiempo que Mc Donalds abre su primer restaurante al sur de Kuala Lumpur. El mundo se revoluciona y cae el muro de Berlín en un golpe de nieve o en un infarto. Yo buceo, giro, me retuerzo, soy una peonza en la mano de un niño. Porque esto es 1989 y el emperador de Japón predice su muerte de lirio enajenado, de gorrión oscuro, de orgasmo salvaje. 1989. Mi corazón es diminuto. Mi corazón es un poema de Yeats golpeando una montaña de arena, un rostro ajeno, una virgen suicida, una palabra ausente. Mi corazón es. 1989 y aún no nazco, aún no sé de qué color es la tierra ni la textura de los besos sin fondo. Habrán de pasar años hasta probar un boca, un silencio, una cremallera rota, una palabra ausente. 1989. Vuelvo al útero materno. Soy un pájaro, un delirio, una idea en la mente de mi madre.