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miércoles

Nocturno del rojo oscuro



Shiele




He perdido la batalla donde
nunca hubo una guerra/
me he perdido.
Así, me desabrocho la noche
y la cuelgo en el armario.
La ciudad queda a oscuras
pero ya no sueña.
Pero ya no sueña porque no quedan
peces bajo párpados
y el rojo de mis caballos
es ahora oscuro.
He perdido la batalla/
me he perdido.
El perfume de los cuerpos
me da hambre
y el olvido se paga
con más olvido.
La ciudad a oscuras y el desierto
de mis venas.
El campo de batalla en mi memoria
y ya no sueño.
Y ya no sueño.

sábado

Sexo y precariedad



Amor mío no puedes dejar tu trabajo, amor mío
si quieres follamos hasta morir, pero por favor
no dejes tu trabajo
.


Manuel Vilas


lunes

Les charmes de la nuit


Besar tu frente,
tu frente sin cruz.


Vivimos olvidando nuestras metamorfosis
El día es perezoso pero la noche activa
El día un tazón de aire y la noche lo filtra
Y lo usa y no deja polvo sobre nosotros

Pero este eco que rueda a lo largo del día
Eco fuera del tiempo de angustia o de caricias
Seco encadenamiento de los mundos insípidos
Y mundos sensibles cuyo sol es doble

Estamos cerca o lejos de la conciencia nuestra
Donde están nuestros límites y raíces y fin

Pero el largo placer de las metamorfosis
Esqueletos irguiéndose en los muros pudriéndose
Las citas dadas a las formas insensatas
A la carne ingeniosa a los ciegos videntes

Las citas dadas por el frente al perfil
Por el sufrimiento a la salud por la luz
A la selva por la montaña al valle
Por la mina a la flor y por la perla al sol

Estamos cuerpo a cuerpo a ras de tierra estamos
Nacemos dondequiera no conocemos límites.

Paul Éluard


(Aquí uno de mis poemas favoritos)

sábado

El tamiz de mi anarquía



LIVING, not SURVIVING




Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida, y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.
Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.

Leopoldo María Panero

martes

De ser un MONOSÍLABO




El primer recuerdo que tuvo Mono fue el de una humillación. Era verano en 1985 y Mono tenía siete años. Los niños de su misma edad correteaban por la piscina de su urbanización con bañadores de proporciones minúsculas que dejaban ver sus frágiles miembros moverse grácilmente por el césped. Parecían felices mientras jugaban a buscar cosas bajo el agua. Mono los observaba desde su toalla de los Teleñecos. Tenía miedo a la piscina porque le recordaba al océano y temía al océano porque temía ahogarse. No sabía nadar. Además Mono, era obeso y sus únicos amigos eran los libros de Julio Verne y los Bollicao de chocolate. Aquella tarde Mono decidió acercarse a la piscina. Acababa de leer Veinte mil leguas de viaje submarino y comenzaba a no tener miedo al océano. Mono se situó en bordillo de la piscina con sus ojos fijos en la superficie acuosa. En ese momento los demás niños, antes inmersos en el juego, optaron por la destrucción y se dirigieron a Mono sin que éste los viera. Iban en manada, como las fieras cuando salen a cazar por la selva. Mono era la presa, su víctima más próxima. Dos de ellos lo sujetaron por los brazos mientras un tercero le quitaba el bañador. Después, lo arrojaron al agua desnudo. Mono recuerda la proximidad de la muerte. También recuerda las manos de la mujer que le salvó la vida; eran suaves y se hundían en la voluptuosidad de su carne. Más adelante, a los doce, recordaría ese tacto y tendría su primera erección.
Mono ahora tiene treinta y cinco años, estudia Filosofía en la Facultad de Letras. Nunca asiste a clase, y si asiste es sólo para ver las piernas de las jóvenes que acuden a diario. Tras una adolescencia llena de erecciones, eyaculaciones y citas con Jenna Jameson a la hora del crepúsculo, Mono se siente hastiado y sólo encuentra consuelo en el whisky. Hoy es su primer día. Comienza el segundo año de carrera. Piensa en Nietzsche, también en Jenna Jameson. Intenta recordar aquellas manos bajo el agua, el primer beso en un Mc Donalds desértico, el sonido de las cremalleras al bajarse, la atmósfera de un cine porno. Acaba de observar a dos adolescentes que no deben tener más de diecinueve años. Se sienta junto a ellas. Tiene una erección pero intenta contenerse. Se contiene. Mira fijamente al profesor que habla sobre la ética teleológica de Santo Tomás de Aquino. Ignora toda la explicación. Se duerme. Sueña que Santo Tomás de Aquino le dice"HAZ EL BIEN Y EVITA EL MAL". Para poner en práctica dicho principio, invita a las adolescentes a un gintonic. Éstas fingen estar ocupadas y bajan las escaleras hacia la cafetería. Mono intenta seducir a otras mujeres pero fracasa estrepitosamente, su dialéctica ya no funciona tan bien como en los noventa. Ante la evidente derrota decide tomarse una Coca-Cola en la cafetería mientras lee a Víctor Balcells Matas traducido al checo y busca una nueva presa a la que seducir. A su derecha están sentadas las dos adolescentes, fuman tabaco de liar mientras hablan de la Generación Beat y dan pequeños sorbos a su café expreso. Intenta introducirse en la conversación. -¿Estáis hablando de Gignsberg? ¡Me encanta! Lo conocí en un sueño, me dijo que dejara la bebida y me pasara al peyote. Las adolescentes se ríen y comienzan a seguir su juego. Mono se siente feliz y no puede evitar tener otra erección. Esta vez no se contiene y comienza a masturbarse bajo el libro de Víctor Balcells Matas, en cuya portada sale el autor desnudo e intentando sacar músculo. Las adolescentes hablan ahora sobre Simon de Beauvoir y el gazpacho andaluz. Ninguna de ellas se percata de lo que está sucediendo hasta que Mono comienza a gemir. Nosotros asistimos al espectáculo desde lejos. Las adolescentes lo miran con desprecio, le insultan, cogen sus cosas y se precipitan a la salida. Mono eyacula sobre el papel. Después de aquella tarde, no vuelve a la cafetería. A pesar de estar siempre llena, sólo es capaz de sentir la soledad más profunda.

domingo

La espuma de las noches

PANTA REI
(Heráclito)

Estrasburgo

Frankfurt

Después de eso, después de que la noche oscura terminó
ya era demasiado tarde para resistirse.
Era demasiado tarde para dejar de amarte.

Marguerite Duras



Dejamos Alemania. La frontera se diluye donde el río crece. Atrás queda la piel, atrás tu boca llena de Hungría. Estrasburgo se asoma a la derecha. Nuestro final es un puerto lleno de viejos y un silencio. Nuestro final es un río infinito que no cesa. La distancia se acrecienta a medida que mis pies avanzan. Mírame, ya he abandonado el barco, ya me dirigido a la salida y he tomado un taxi hacia la estación más próxima. He llegado al aeropuerto y ahora sobrevuelo el río en el que te quitaba la ropa. Te he dejado mi ausencia en la habitación sin número. Huele mi perfume hundiendo tu nariz entre las sábanas. Observa mi aliento aún caliente en el espejo. Deja que la espuma de las noches nos cubra de paciencia.
Me llevo tus ojos. Te dejo mis labios. El Rhin era tu cuerpo y tu geografía era sin límites. Al norte nos protegíamos del frío con tequila, al sur la noche y nosotros éramos uno.
Alguien dijo "Prendre congé est mourir un peu". Así, no hubo despedida. Al amanecer ya estábamos demasiado lejos uno del otro. Tú pensabas en volver a Hungría, yo despertaba en Madrid pensándote en el barco.



viernes

El vuelo del pájaro nocturno



ME HAGO INSONDABLE

Nous naissons de partout nous sommes sans limites

TOUT
Tout est brisé par la parole la plus faible
Ombre d’idée idée de l’ombre mort heureuse
Le feu devient eau tiède et le pain en miettes
Le sang farde un sourire et la foudre une larme
Le plomb caché par l’or pèse sur nos victoires
Nous n’avons rien semé qui ne soit ravagé
Par le bec minutieux des délices intimes
Les ailes rentrent dans l’oiseau pour le fixer.

Paul Eluard



A última hora hago las maletas. Llevo mi cámara, llevo La espuma de los días de Boris Vian,Iluminaciones de Rimbaud y Cuentos fantásticos de Maupassant. Me voy al Rhin, a crecer como el río crece con la lluvia, a buscar respuestas sin sentido a preguntas muy sensatas. Me voy a buscar-me, porque uno nunca acaba de encontrarse, uno nunca deja de descubrirse y sobre todo de sorprenderse.


Las alas vuelven para hacer al pájaro.

¿Quién fijó los límites de la moral? ¿Quién habló por primera vez de la posibilidad de expiación cuando estos límites se quebraban? ¿Qué es lo que moralmente está bien y qué no lo es? ¿Qué es para ti la moral?


...