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domingo

Mind the gap

THIS IS NOT A POEM


Berlin, 2009




Altavoz dice:


tema al agujero,

tenga cuidado para no introducir el pie


entre el coche y andén.
No se rebele,


intente disimular su hastío

leyendo el periódico.

Continúe el trayecto

y deje que nosotros nos encarguemos

de limpiar las vías.
Tenga siempre presente

que los pies que atrás quedaron

no significan nada.
Y por favor,

siga temiendo

al agujero.

lunes

Confieso que he pecado, etc.



Klimt


Lisboa 2010

Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré al mundo. Me adaptaré a mí misma.

Anaïs Nin

martes

Cap ou pas cap?


FAIS-MOI LIBRE





Libérate,

Vence a tu cuerpo

limitado por el tedio.

Quédate atrás,

no lo pienses,

quédate.

No te dejes engañar

por aquellos

que dicen no tener tiempo

para la vida

y déjate querer.

Observa el ángulo

de las sombras

extenderse

hacia la noche

y ven a mí,

libérate,

sé mi religión

pero no mi límite.

Hazme libre,

quédate.


Odile




viernes

La revolución no será televisada


OJOS NEGROS


El hombre es en sí mismo rebeldía
y la rebeldía es el motor de la humanidad.
Mijail Bakunin

Mírate papá, en esta foto tenías dieciocho años y estabas lleno de una timidez insondable. Eran los setenta, la época de los Rolling, tú leías El Capital bajo los nogales y creías en Marx en lugar de en la resurrección de la carne. Por las mañanas trabajabas en la panadería de tus padres y escondías los panfletos del partido comunista en sacos de harina con el miedo en el pecho. Tú por aquella época no tenías ni un duro pero ibas a las pensiones más sórdidas de Zamora por amor y pasabas frío en ellas por amor y tenías miedo en ellas por amor a la literatura. Al cabo de unos años te enamoraste de una mujer que no te hacía pasar ni frío ni miedo, una mujer que leía a Bakunin y fumaba L&M. Y te fuiste a Madrid a estudiar Derecho en la Autónoma y tus compañeros de piso te incitaban a fumar marihuana o atracar un banco. Y te cambiaste de piso, porque a ti en el fondo sólo te interesaban las conversaciones de política en los cafés vacíos. Franco había muerto y tú reafirmaste tu incredulidad hacia la resurrección de la carne. La Transición despuntaba con esa canción tan hortera inundando todas las emisoras. Libertad, libertad sin ira libertad. Y tú la cantabas en todas las manifestaciones e invocabas a Marx, siempre observándote desde el limbo con sus ojos de acero. Yo todavía no era nadie, ni siquiera una idea en tu mente de "progre". Habrían de pasar años para que tú y la mujer del L&M, en Lisboa, decidieseis tener una hija con el nombre de un personaje de Sartre. Y mírame, papá, tengo dieciocho años y amo a Sartre. Hoy me he dado cuenta de lo perra que es la vida. Aquí la gente sobrevive como puede para que a los hijos de los hijos de la ciudad no les falte de nada. Estoy harta de la prepotencia, papá. No me gusta lo que veo cada vez que me despierto y voy a la autoescuela medio zombie por la Gran Vía. Es imposible no implicarse. No hace falta viajar a la India para saber lo que es la pobreza, no hace falta viajar a la Conchinchina para saber lo que es la soledad. A lo mejor tú vecino necesita un abrazo, tus abuelos una llamada o una ayuda con los comedores las monjitas de la calle Pez. Ya no somos niños. Estaba bien cuando jugábamos al margen de lo que sucedía en el mundo porque nosotros vivíamos en el nuestro propio. Pero repito, ya no somos niños. Papá, tú me has puesto los pies en la Tierra. Ya es hora de que nos vayamos dando cuenta del ruido que hacen las radiales a las ocho de la mañana.