lunes

On the road

DRIVING FAST

Vi sus ojos brillantes, vi sus alas,vi ese viejo
coche lanzar llamas salvajemente, arder sin parar
por las carreteras, atravesar campos, cruzar ciudades,
desaparecer puentes, secar ríos, correr locamente hacia el oeste.

Jack Kerouac

De nuevo en la carretera voy en busca de espumas y noches tibias. Conduzco deprisa y sin carnet. Conduzco llena de Generación Beat. Nadie me detiene. La carretera se extiende infinita ante mis ojos. Soy Jack Kerouac en medio de ninguna parte. Soy Dean Moriarty explotando como una estrella roja en medio del océano. He parado en una estación de autoservicio sólo para leer a Catulo. ¿Que pasa, Catulo? ¿Qué aguardas para morir?. Yankee Hotel Foxtrot y cigarros de vainilla. Labios rojos. Olor a gasolina. En los sórdidos moteles tu Lesbia llora. En los aseos públicos donde los líquidos amantes se solidifican, tú agonizas. Esta lentitud densa va a matarnos. Alerta roja. Prohibido adelantar. Prohibido gritar. Prohibido el amor. Prohibido Catulo. Gorrión, delicias de mi amada. Después de los violines queda lo que nunca nos dijimos. Después de un verso de Beckett "Amor amor amor golpe de un émbolo antiquísimo" ya no queda nada.

domingo

La espuma de las noches

PANTA REI
(Heráclito)

Estrasburgo

Frankfurt

Después de eso, después de que la noche oscura terminó
ya era demasiado tarde para resistirse.
Era demasiado tarde para dejar de amarte.

Marguerite Duras



Dejamos Alemania. La frontera se diluye donde el río crece. Atrás queda la piel, atrás tu boca llena de Hungría. Estrasburgo se asoma a la derecha. Nuestro final es un puerto lleno de viejos y un silencio. Nuestro final es un río infinito que no cesa. La distancia se acrecienta a medida que mis pies avanzan. Mírame, ya he abandonado el barco, ya me dirigido a la salida y he tomado un taxi hacia la estación más próxima. He llegado al aeropuerto y ahora sobrevuelo el río en el que te quitaba la ropa. Te he dejado mi ausencia en la habitación sin número. Huele mi perfume hundiendo tu nariz entre las sábanas. Observa mi aliento aún caliente en el espejo. Deja que la espuma de las noches nos cubra de paciencia.
Me llevo tus ojos. Te dejo mis labios. El Rhin era tu cuerpo y tu geografía era sin límites. Al norte nos protegíamos del frío con tequila, al sur la noche y nosotros éramos uno.
Alguien dijo "Prendre congé est mourir un peu". Así, no hubo despedida. Al amanecer ya estábamos demasiado lejos uno del otro. Tú pensabas en volver a Hungría, yo despertaba en Madrid pensándote en el barco.