
No todo muere,
dijo el poeta viejo.
No todo muere.
Después de la luz del mediodía
alguien enciende las farolas
al igual que se enciende el valor
cuando la vida pesa.
No todo muere,dijo,
no todo muere.
Y yo me pregunté qué importancia tiene
la materia de los faros,
mientras sigan siendo la bujía
que nos mantiene vivos.
Qué importancia tiene bordear un acantilado
si hay una cuerda que nos impide temer al precipicio.
No todo muere,
dijo una vez un poeta viejo
a los del vértigo al deterioro.
Escuchadme,
el tiempo no cabe
en un reloj de arena.
No todo muere,
ResponderEliminarla muerte nos regresa a la vida
que nos resucita...
:)
"Qué importancia tiene bordear un acantilado
ResponderEliminarsi hay una cuerda que nos impide temer al precipicio."
Genial, belle. El tiempo es tan grande y tan pequeño a la vez...
See you tonight! =)
No cabe en un reloj de arena, ni siquiera cabe en un poeta viejo. Pero estoy seguro de una cosa, este poema no muere, y el tiempo importa poco con él delante; al final creo que son dos, esas cosas de las que estoy seguro.
ResponderEliminarUn saludo!
Me ha gustado, yo lo terminaría con la imagen del precipicio, pero no soy la clase de persona que sepa terminar las cosas a tiempo. Besos!
ResponderEliminar(...)
ResponderEliminaresplendido.
un abrazo,
g.
cómo me gusta, sobre todo el último verso
ResponderEliminarMe alegro de que os guste. Es un alivio. Últimamente no estudio nada y la mayoría del tiempo me dedico a vivir. Vivir también es escribir. Y estoy escribiendo mucho. En resumen, que me hace feliz que os lleguen mis palabras.
ResponderEliminarme encanta...
ResponderEliminarsi todo muriera, no tendríamos memoria...
ResponderEliminar(me ha encantado, Odile)
Febrero: visito la única tierra que usted no añora
ResponderEliminarEntonces he de suponer que viene usted a Madrid en febrero.
ResponderEliminarSupone bien
ResponderEliminarTal vez nos veamos si usted cree en el situacionismo.
ResponderEliminarCreo en pocas cosas.
ResponderEliminarPero
tal vez tenga lugar una hierofanía en el mismísimo centro de la nada
Qué gran verdad esa pequeña mentira. Por un lado, todos moriremos indefectiblemente; por el otro, nunca nada ni nadie nos matará.
ResponderEliminarSL