Rosa, oh, pura contradicción. Deseo de no ser sueño de nadie bajo tantos párpados.
Rainer M. Rilke
Arrojada en un paìs que no es el mìo, abro un libro al azar y Rilke, resucitado, me habla de su muerte. Vuelvo a Valais y veo su tumba en el cementerio de Rarogne. Hace soledad en esta tierra. Y a pesar de estar sola, no la siento.