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jueves

Quisiera un amor NO FROST

"Ayant peur de mourir lorsque je couche seul"


Nuestra casa es el pasado


Tú y yo somos los únicos que conocen
las entrañas de esta casa.
Hemos vaciado las paredes
mil veces
de angustia.
Hemos vaciado la nevera y
ya sólo queda
un corazón helado.
La culpa del incendio
sigue bajo la almohada.
Nuestra casa es el pasado
y el tiempo consume la sombra no proyectada
por el sueño.
El pájaro está muerto.
Aún no lo hemos sacado
de su jaula,
Aún no lo hemos liberado para dejarlo marchar
al cielo de los pájaros sin nombre.
Porque, en el fondo,
preferimos abrazar un cadáver
que abrazarnos,
preferimos ignorar la muerte
del jodido pájaro,
fingir que nuestra casa
es el puro presente,
mentirnos con los ojos
en cada caricia.
Porque tú y yo somos los únicos
que conocen las entrañas
de esta casa.
Y tú bien sabes,
mi amor,
que aquí estamos todos
muertos.

Odile

lunes

El olvido de nuestras metamorfosis


NOUS VIVONS DANS L´OUBLI DE NOS MÉTAMORPHOSES
(Paul Éluard)



"La mort nous affecte plus profondément sous le règne pompeux de l'été"

Baudelaire


Ven, acércate. No temas. No tiembles. Yo también he muerto de un nenúfar en el pulmón derecho. Yo también tuve miedo pero ahora ya estoy muerta. Llámame Marguerite, si te apetece. Ponme el apellido que tú quieras. ¿Tienes fuego? Amé la vida peligrosamente desde el precipicio del opio y de los párpados azules. Sólo tuve un gran amor. Nos conocimos en la literatura, como todos los que empiezan amarse en la distancia. Yo era Nadja y él Bretón. Él Humbert y yo Lolita. Nuestros cuerpos se encontraron en los libros de Pushkin, de Miller, del Marqués de Sade, de Lautréamont. Viajamos a Rusia, a Suiza, a Francia, a Vietnam. En el Mekong aullamos de placer. Hicimos el amor con Sartre en el Sena y volvimos desnudos a nuestro lugar de origen. Vivíamos el olvido de todas nuestras metamorfosis. Nos vivíamos por dentro como anémonas dependientes, nos devorábamos por fuera como animales hambrientos. Éramos vagones llenos de poetas. ¿Aún no he mencionado su nombre? Le he pensado tanto boca arriba, boca abajo, haciendo el pino, desde el rincón opiáceo. Después de todo, en este lugar sólo eres tú y tus recuerdos. Aquí tendrás mucho tiempo para saber quien eres.